Las nuevas tecnologías nos han cambiado la vida en todos los aspectos, social laboral, económico, etc. Hace unas décadas ni siquiera existía Internet, pero, hoy en día es impensable trabajar si nuestro ordenador no está conectado o, por las incógnitas de la tecnología, se cae nuestro servidor.

Nuestro puesto de trabajo ya no se concibe como un lugar físico, sino como una actividad que perfectamente puede desarrollarse, incluso, desde nuestro propio hogar, no existen fronteras. También, las nuevas tecnologías son las responsables de la globalización, para bien y para mal.

Gracias a los grandes avances tecnológicos nos hemos acomodado, ya que, antes nadie tenía mando a distancia en la televisión y ahora es posible enviar órdenes a todos los electrodomésticos de nuestro hogar desde un dispositivo móvil, incluso desde cualquier parte del mundo.

Hoy en día, es posible regular la intensidad de todas las luces, de manera que haya una regulación constante de la luz, obteniendo mayor o menor intensidad lumínica. En cuanto a la climatización, podemos ir más allá, ya que, donde más ahorro energético existe es en cuestión de temperatura, por ejemplo, regulándola según la inclinación del sol. Todas estas posibilidades, que nos dan las nuevas tecnologías, se pueden encontrar tanto en hogares como en empresas.

La tecnología nos facilita la vida diaria, pero ¿qué hay de nuestra actividad empresarial?

Podemos fijarnos, como modelo, en la llamada computación ubicua, que supone la integración de la informática en el entorno humano, de manera que, el usuario podrá interactuar con chips informáticos para realizar sus tareas cotidianas, dando órdenes únicamente con la voz. Será tan fácil como hablar con nuestro ordenador.

Internet, intranets, comercio electrónico, etc; términos que han sentado las bases de una nueva manera de entender y llevar a cabo los negocios y, por consiguiente, una nueva manera de gestionar los recursos empresariales. En este sentido y, extrapolando el avance de las nuevas tecnologías a la «Planificación de Recursos Empresariales (ERP)», podemos asegurar que, las tecnologías avanzan rápidamente buscando ser cada vez más flexibles e integrales.

La conclusión final es que, un ERP tiene que ser una de las herramientas más eficaces de cualquier empresa. Precisamente, ésa es la clave de JD Edwards, ya que permite configurar la actividad de una empresa sin importar su sector o envergadura, de modo único, para que pueda ofrecer un valor añadido a sus clientes.

Una herramienta que localiza, extrae, organiza, consolida y analiza toda la maraña de datos que esconde una empresa y lo convierte en información inteligible es, hoy en día, uno de los avances más importantes. Es la inteligencia de los negocios.

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