En este artículo analizamos algunas clave sobre la gestión estratégica aplicada al mundo de la mediana empresa
La estrategia empresarial es un concepto del que se habla mucho más de lo que se practica. En los programas impartidos por universidades y escuelas de negocio la gestión estratégica tiene un papel destacado, en cambio en la empresa española descartando las grandes corporaciones, encontramos grandes lagunas, cuando no una total ausencia de gestión estratégica.
Las razones de la escasa difusión de la gestión estratégica en el tejido empresarial se pueden dividir en dos grupos:
El proceso estratégico se compone de cuatro fases, definición, ejecución, seguimiento y revisión. La de seguimiento es la que más problemas plantea para poder llevar a cabo una adecuada gestión. Para comenzar implica una labor de supervisión y esto tiende a generar conflictos personales, cuando no se sabe separar de manera estricta las cuestiones personales de las profesionales. Máxime cuando se plantea desde una óptica sancionadora, donde se aperciben los errores pero no se reconocen los logros.
Pero no es esta la principal dificultad. El principal problema es la cantidad de trabajo que genera. Para comenzar tenemos que hacer una definición clara de objetivos, descomponiendo los objetivos generales en objetivos específicos concretos, asignados a departamentos y personas para un periodo tiempo determinado y con un granularidad detallada. Además es necesario que estén agrupados de una manera jerárquica.
Nada hay más desalentador para un profesional que ponerle un objetivo general como aumentar las ventas un 10%, sin concretar más de qué manera se espera que se logre este incremento. Esto puede llevarle a tomar decisiones que aunque lleven a la consecución del objetivo, sean perjudiciales para la empresa como vender con márgenes estrechísimos o realizar operaciones con clientes de dudosa solvencia. Gran parte de las empresas españolas fallan en este punto.
Pero el talón de Aquiles es el esfuerzo que supone supervisar el cumplimiento de unos objetivos bien estructurados. Requiere de la extracción, procesamiento y análisis de grandes cantidades de información, además de llamadas reuniones e intercambio de correos. Realizar esta tarea sin un buen sistema de analítica y reporting es prácticamente imposible y de ningún modo rentable. El problema, es que aunque tengamos un sistema de inteligencia de negocios que nos ofrezca gran cantidad de informes e incluso cuadros de mando, se suele carecer de herramientas de visualización específicas que nos permitan evaluar de manera rápida y efectiva cual es grado del cumplimiento de nuestro plan estratégico en un momento determinado.
Power BI es una herramienta que reduce enormemente el esfuerzo necesario para hacer un seguimiento de la ejecución de la estrategia. A diferencia de los cuadros de mandos operativos que nos ofrecen una visión rápida de ciertos indicadores, los cuadros de mandos estratégicos permiten ligar estos indicadores a los objetivos fijados en el plan estratégico de la empresa.
La ventaja de Power BI es que realiza de manera automática toda la labor de seguimiento, ya que se analizan automáticamente todas las fuentes de datos para generar los indicadores adecuados y compararlos con los objetivos que hemos fijado y así determinar como lo estamos haciendo.
A través de nuestro navegador, podemos visualizar en forma de mapas estratégicos o arboles de estrategia cual es el grado de desviación sobre el plan estratégico. La herramienta es además colaborativa, nos permite dejar comentarios sobre los objetivos o enviar mensajes a la persona responsable de cada objetivo.
En resumen, un avance tecnológico al servicio de la empresa que facilita la incorporación de la gestión estratégica reduciendo los costes de su implantación.
Tecnocultura - La cultura vista desde las nuevas tecnologías
Cómo nos ha cambiado la tecnología